Hoy 6 de diciembre se cumplen 45 años desde que los españoles nos comprometimos con una Constitución que propició el inicio de la etapa más estable y fructífera de la larga historia de nuestro país. 

Quiero poner en valor, en este momento crucial para nuestra sociedad, lo que supuso en 1978 que personas con distintas visiones e ideologías fuesen capaces de superar sus diferencias, sentarse en común sin límites y alcanzar el bien común.

En busca del consenso.

En busca de la concordia.

En busca del futuro más brillante para España.

Así lo hicieron y así quedó para la historia.

Durante décadas, la Constitución Española y nuestra Transición han sido un ejemplo para todo el mundo.

Ese proceso de reconciliación nos regaló, no sin problemas, los años de mayor calidad de vida y progreso que los españoles hemos vivido. 

Puso de nuevo a España en el mapa del mundo.

Nos convirtió en un país moderno.

Quienes tuvimos la fortuna de vivir esa época y haber experimentado el nacimiento de las libertades en un país ávido de ellas, seguramente sabremos reconocer el valor que tuvo la Constitución del 78.

Sin embargo, hoy en día gran parte de los españoles proceden de generaciones que han nacido en libertad, fruto de aquella Transición.

No han tenido que vivir la experiencia de la transformación como lo hicimos nosotros.

Y es por ello que, cuando uno carece de esas vivencias en primera persona, el relato de la historia fiel a la realidad se convierte en una necesidad imperiosa.

Dificilmente avanzaremos hacia un futuro mejor si desconocemos nuestro pasado.

Por eso considero tan importante en estos momentos la exaltación de nuestra Constitución del 78, la herramienta asumida por todos y que nos ha llevado durante 45 años al progreso y la estabilidad.

Es obligación de todas las administraciones públicas explicar a las nuevas generaciones, pero también recordar a quienes lo vivieron, el espíritu de la Transición. 

La motivación común que hizo que los Padres de la Constitución, tan diferentes e incluso lejanos entre sí, olvidasen sus diferencias y fuesen capaces de ceder para alcanzar un consenso que cerró definitivamente las heridas de la historia.

En defensa de la Constitución Española y de la convivencia sincera entre todos los españoles, os deseo un feliz día.

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